¿CULTURA TRANSMILENIO, UN ORGULLO CAPITAL?
Desbaratados por el trasnocho, las ocupaciones matutinas y afanes implícitos al ritmo de vida que llevamos, somos comprimidos en un empaque mecánico-metálico cubierto de rojo repleto, un rojo rebosante de seres humanos que generan todo tipo de constricción.
Un caso se presenta en las mañanas -y no es precisamente un caso de secuestro extraterrestre-, es la presencia en nuestras calles colombianas de esta máquina, una máquina que existe y transporta a todos los diversos habitantes de la ciudad de bogotá, un medio de transporte que mide la rapidez y la “modernización de un país” por sobre las condiciones dignas y mínimas para transportar a seres humanos.
El “Trasmi” –como se le llama coloquialmente- congrega a cientos de personas todos los días: el que se carcajea hablando por celular, el que no deja dormir con sus ruidos, la “parrandota” de amigos y algunos evangélicos que una vez que otra se cuelan predicando sus creencias; de esta forma se bajan 2 entran 10, un cálculo matemático indescifrable, y la solución física nunca encontrada. ¿El universo de esta lata se expande o se contrae?, los novios, los besos, la pelea, el borracho, el músico y su chelo, la viejita, niños de vez en cuando…
Y de repente todos brincan porque la vía ya no es la misma, ahora el camino tal cual como superficie lunar se retuerce por el paisaje; y un frenazo que exprime toda esa orquesta de gente, que incomoda, desesperanzada y con apuro aguanta día tras día un sistema que entre corridas, empujadas, pies y brazos -que en cualquier momento son presa de las compuertas- encierran a los colombianos en sus productos: alimentador y trasmilenio; que se vuelven usos casi obligatorios ya que el consorcio Trasmilenio S.A. aumenta a pasos agigantados la “cobertura” en las rutas de Bogotá.
Se escuchan voces y todos hablan distinto, de temas en idiomas incomprensibles ideados en la adolescencia, música, música y mas música de colores, todos se divierten, y mirando por la ventana adivinan que parte del paisaje se revela, todos odian el silencio, y todos al fin de cuentas callan para escuchar todo movimiento y la metálica voz que dice tu destino, con un “próxima parada” se abren las compuertas…
Pero a que precio apostamos los colombianos un medio de transporte más rápido y costoso, si la formula RAPIDEZ=PRODUCTIVIDAD=CAPITALISMO nos absorbe y no somos –o no queremos- ser conscientes de ella.
Claro trasmilenio también tiene sus cosas para abonar, ha acercado largos trayectos, ha permitido embellecer la ciudad y modernizarla nadie lo niega, -por algo tiene muchos tantos seguidores-pero desde el 2000 que esta en funcionamiento y ya con fase I, II Y emprendiendo su III, continua con grandes falencias en su servicio, con buses que no alcanzan con la demanda de personas que utilizan el servicio y con un costo que es exagerado con la prestación que brinda a sus usuarios.
Ahora pregunto ¿es en verdad el trasmilenio nuestro orgullo capital? En un país y ciudad que todavía no tiene una identidad clara y verdadera, precisamente por que esta se supedita a hechos generalmente transitorios como la música, un personaje, un nobel etc.
¿Cuando nos han preguntado que esperamos de un sistema como trasmilenio? ¿Cuándo esperando de 20 a 30 minutos un alimentador algún socio de trasmilenio S.A. nos ha preguntado por la calidad del servicio? ¿Cuando en las investigaciones de autores que idolatran el trasmilenio, se tiene en cuenta las opiniones de los usuarios y no solo los beneficios del POT –Plan de Ordenamiento Territorial-.
Nos despedimos con esta ilustración dos estudiantes que esperanzados que desde la reflexión y la educación algo pueda cambiar,nos tomamos la batuta y escribimos por muchos que como nosotros anda mamado de “trasmilleno”
( falta otra ilustración,queda pendiente para esta noche)
ILUSTRACIONES Y TEXTO:
IVAN CAMILO NAVARRETE-Estudiante Arquitectura
ANGÉLICA ANGULO TORRES-Estudiante de Derecho

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