LA MECANICA DEL DESORDEN
El ciclo vital de toda sociedad tiene un fundamento básico que es la transformación, en este proceso se funden la materia, el espíritu y la historia, pero siempre depende de una situación de caos para dar origen a algo nuevo y armonioso dentro de su misma naturaleza.
-La sobriedad de los lapsos tranquilos y de los recuerdos dejados a un mejor tiempo en la familia fundada por los grandes antepasados se sacude cada vez que el siclo de un sabio muere toda su compañía se reserva a sí misma y causa una gran fuerza interior, el dolor se hace agudo y no hay tolerancia al cambio, a esta comunidad la ha herido el abandono siendo que en si misma hay calor de hogar, pero este orden es ignorado por completo y las pasiones se apoderan de la mente y una vez más los recuerdos se presentan cada vez más fuertes, generando una tradición de momentos felices, y una desdichada tradición de momentos de odio que se desean olvidar pero por su fuerza prevalecen hasta el cansancio.
Aquellas imágenes llevan a un lugar, llevan al parque, a resbaladilla pintada de barandas amarillas, azules y rojas, hundido y reventado por el uso al final de su trayecto y un charco habitado por plántulas, moho y criaturitas, el metal siempre presente, los columpios tienen un sonido particular, son engrasados cada cierto tiempo pero es el caso, los elementos naturales siguen actuando sobre la materia, esta transición es inalterable pero diversa en su final, orden lógico, nada es para siempre y todo se degrada por simple descomposición de elementos; transformación de la materia. El campo, en la montaña la verde pradera los animales sus sonidos olores y gracias quedan en la mente, siempre es bueno recordar la textura de su alimento, pasto tan verde y distinto las madrugadas de ordeño, es un respeto enorme por la tranquilidad; una vida rural y la niñez de ese ser cansado de todo dolor, de todo triunfo y amor por lo propio.
Todo aquello construido en el campo surgió de un impulso alegre, maquinado, casi anárquico de querer dominar el bosque andino, de sembrarlo, de alimentarse de sus frutos, cazar fieras y someterlo a convertirse en una historia de heroísmo, el bosque andino reducido y ha sido olvidado, sus fieras ahora son fantasmas y las efloraciones nativas casi extintas son miradas con nostalgia por querer conservarlas e infructuosa querer reproducir su estado original; Ecología, es una tarea difícil jamás imposible.
La reproducción artificial de un hábitat igual solo es posible en un laboratorio, y se convierte en un acto puro de ciencia y tecnología al punto de olvidar porque se inicio el proceso emancipador de la naturaleza, jamás se ha hecho este intento, y esa diversidad natural se perdió hace mucho. Los recuerdos ahora se pasean por las obras, el esfuerzo del trabajo en equipo desarrollada por manos obreras que empuñando herramientas de trabajo, utilizando sus conocimientos y máxima tecnología habitual para una obra humilde crean las condiciones para que todo pase, la magia viene por añadidura en forma de conversación que impacta con sonrisas por momentos el trabajo y distrae el dolor de haber empuñado durante largo tiempo la misma herramienta, es dulce ver que todo está a punto de terminarse en la obra, la suciedad lo cubre todo, pero detrás está la verdadera apariencia, también es dulce haber recibido tan grandiosos elogios de los sabios que exigieron fuerza para construir lo más simple, son palabras que quedan grabadas en la conciencia y que durante los sueños se repiten en el subconsciente de manera tan hermosa que es ilógico explicar el impuso que llega a hacer realidad una nueva idea, el material, la herramienta y la idea, el lugar ya vendrá.
Todos los recuerdos inundan el estado de ánimo, y también hay golpes pero menores a este, situaciones de desesperación que prueban de que está hecha la tolerancia también, la sociedad de la violencia se encarga de hacer dura la tarea de meditar con tranquilidad, siempre bulliciosa, ruido escandaloso que si bien deja cerrar los ojos es para imponer un grito mayor. Y ahí esta la fuerza de nuevo desbaratando todo, tal vez al terminar ese grito en defensa se pueda ver claramente lo que es de la sociedad, de esa cultura creada por la situación misma, pequeño mundo que altera el pasado y desvirtúa el futuro. Ahora solo el comenzar de la obra en la pradera rodeada de bosque nativo cederá el descanso justo del maquinista para que se transporte un momento de su niñez en el parque de juegos oxidados.
IVAN CAMILO NAVARRETE PEÑUELA
Arquitecto
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